jueves, 1 de octubre de 2026

El Viso del Alcor


 


Seguimos con la ruta por pueblos de la provincia de Sevilla.

Hoy nos vamos a El Viso del Alcor.

Se encuentra a 24 kilómetros de Sevilla aproximadamente, en la comarca de Los Alcores y tiene 19458 habitantes.

Empezamos este recorrido en el centro del municipio, la plaza Sacristán Guerrero y en ella primero vemos el Ayuntamiento, edificio moderno que se encuentra en el solar donde se ubicó el antiguo palacio de los Condes de Castellar.






Frente al Ayuntamiento nos encontramos la Fuente del Concejo o de Los Sardina, fuente de abastecimiento de agua del siglo XV o XVI que aprovecha una mina de agua de época romana con una galería soterrada que se cree que recorre hasta 1 kilómetro hasta que el agua brota en la fuente a través de dos galerías abovedadas bajo la plaza.







Atravesamos la plaza Sacristán Guerrero y en el punto más alto de la misma sobre una terraza nos encontramos con la Iglesia parroquial de Santa María del Alcor. Levantada sobre un eremitorio franciscano existente desde 1260 y cuyo edificio procedía de un morabito musulmán anterior.

El templo es de estilo múdejar, edificado entre 1470 y comienzos del siglo XVI con distintas intervenciones y añadidos posteriores. Exteriormente destacan sus tres fachadas sobrias y la torre campanario.

El interior del templo presenta tres naves con sencillos pero hermosos artesonados de madera. En el presbiterio está el retablo mayor, obra de Ramón González Guisado del año 1802. En su camarín central se encuentra la imagen de Santa María del Alcor Coronada, Patrona de El Viso del Alcor; y en el ático la reliquia del Lignum Crucis.

Destacar también la imagen de la Nuestra Señora de los Dolores Coronada, atribuida a Leoncio Baglietto entorno al año 1850.

Más adelante haré una entrada específica de la parroquia.


















Nos vamos ahora a la cercana plaza del Ayuntamiento, presidida por la antigua Casa Consistorial, edificio del siglo XVIII con la torre del reloj, que se construyó como pósito municipal y que actualmente es la sede del Archivo Municipal.

En el centro de la plaza se encuentra el Monumento al Sagrado Corazón de Jesús, obra de Antonio Gavira del año 1961.












Entramos en la calle Convento y nos recibe en la esquina una Cruz de forja para llegar a unos metros al antiguo Convento del Corpus Christi de Mercedarios Descalzos anexo al cual se encuentra la Iglesia conventual. 

Se edifica entre 1604 y 1617 siendo sus obras costeadas por la IV Condesa de Castellar, Beatriz Ramírez de Mendoza, estando anexo al antiguo palacio. En la segunda mitad del siglo XVIII se reforma todo el conjunto. El convento fue desamortizado en octubre de 1835 pero reabierto tan solo un mes después y devueltos casi todos sus bienes. A mediados del siglo XIX es cuando cerraría el edificio monástico quedando solo al culto la Iglesia conventual.

Actualmente del edificio conventual original sólo queda el claustro y la escalera, que se rehabilitaron hace unos años edificando algunas estancias nuevas y convirtiendo el conjunto en el Centro Cultural Convento del Corpus Christi.

El convento tiene fachada con dos portadas, ventanas y balcones y una cornisa escalonada de remate. La portada de la iglesia es del año 1776.










A la iglesia se entra a través de un vestíbulo donde se encuentra la Capilla de la hermandad de Jesús Nazareno. Presidida por retablo neobarroco tallado y barnizado con las imágenes de Nuestro Padre Jesús Nazareno, obra de Andrés Cansino del año 1669; María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso y San Juan Evangelista, obras anónimas de finales del siglo XVII o principios del siglo XVIII.

Pasando el vestíbulo se llega a la Iglesia conventual, templo de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con lunetos y la capilla mayor con una cúpula de media naranja rebajada.

El retablo mayor es de estilo barroco tardío, obra de Juan Cano de 1762 y presidido por la Virgen de la Merced. La flanquean San Pedro Nolasco, Patrón de la localidad y San Ramón Nonato.

En los muros del templo hay seis retablos barrocos, tres a cada lado con distintas imágenes y pinturas. Destacando el Santo Crucifijo de la Misericordia, Cristo crucificado anónimo del siglo XVI, donado al Convento por la IV Condesa de Castellar al crearse el monasterio. La imagen del Cristo Yacente, obra de Jerónimo López de mediados del siglo XVII, titular de la extinta hermandad del Santo Entierro. Además también de una réplica de la Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla y su Archidiócesis.











Después y tras la parroquia bajamos por una de las calles más pintorescas de El Viso, la calle Amargura, estrecha, sinuosa, con pendiente y llena de macetas y flores cuidadas con esmero por los vecinos.















Entre el Ayuntamiento y la calle Amargura vemos la Fuente del Rincón del Pilar, pilar con varias alturas edificado en los años noventa sobre un antiguo abrevadero.







Subimos por la calle Albaicín buscando poco a poco el Calvario.








Llegamos al Mirador del Calvario presidido por el Humilladero del Calvario del siglo XVIII. En este lugar hacen su Estación de Penitencia las hermandades de la Semana Santa visueña, además de ser muy tradicional el Sermón de Jesús de la hermandad del Nazareno en la mañana del Viernes Santo. Hay unas vistas espectaculares de la Vega y el entorno de Los Alcores.
















Después vemos algunas casas nobiliarias del siglo XVIII que hay repartidas por el centro de la localidad.











Nos dirigimos a la calle Rosario y en ella visitamos la Capilla del Rosario, sede de la hermandad de la Vera Cruz. Pequeño templo del siglo XVIII, muy reformado en el siglo XX. Además de la capilla destacar el patio porticado.

La capilla la preside el Santísimo Cristo de la Vera Cruz, obra de José Navía Campos del año 1942; María Santísima del Rosario en sus Misterios Dolorosos, obra de Manuel Pineda Calderón de 1952; y la imagen de San Juan Evangelista. El retablo está realizado con las piezas del antiguo paso del Cristo.

En la capilla también se venera a San Francisco Javier, Santa Ángela de la Cruz y el Simpecado de la Patrona, Santa María del Alcor.

















Damos un paseo por las calles visueñas hasta llegar a la plaza José Manuel de la Fuente Romero donde se ubica el Monumento a Santa María del Alcor Coronada.
















En la misma zona vemos la Plaza de Abastos de Santa Marta, creada a principios del siglo XX, mantiene sus dos fachadas originales aunque el edificio interior está reconstruido hace unos años en un estilo moderno vanguardista.

También os enseño el Parque de la Constitución y el Monumento a la Recovera, mujeres que se ganaban el pan vendiendo alimentos en Sevilla en los años 50, 60 y 70 del pasado siglo.










Por último llegamos al Parque de la Muela. Con una extensión aproximada de 30 hectáreas, este parque se distingue por su rico paisajismo, destacando las vistas que se alcanzan a varias decenas de kilómetros en días claros. Conviven en su extensión superficies forestales, ornamentales y agrícolas, encontrándonos con distintas especies vegetales como pinos piñoneros, acebuches, algarrobos, encinas, alcornoques, arrayán, coscojas, lentiscos, olivos, álamos, tarajes, acacias y multitud de plantas silvestres. Encontraremos habitualmente liebres, topos, ranas, lagartos y lagartijas, jilgueros, verderones, ejemplares de abejarucos y multitud de insectos.

El parque también alberga la Fuente de la Muela, así como a la atarjea que lleva el agua al estanque. Esta fuente se constituyó desde la Edad Media como una amplia fuente pública. Al tratarse de una fuente de vital importancia para la localidad, debido a la calidad de sus aguas, el Concejo o antiguo ayuntamiento cuidaba mucho de su estado y prohibió lavar paños, pellejos u otros objetos. La fuente se estructura a partir de cuatro caudalosos chorros que vierten agua a la pila principal, rodeada a ambos lados por un banco corrido que servía de asiento a las cantareras y aguadores que venían a surtirse de agua. Su sistema conducía el agua a amplios pilones que servían de abrevadero para el ganado y a una tercera estructura ocupada por lavaderos. Por último, el agua sobrante iba a parar al Huerto de la Muela.























¡Espero os haya gustado este reportaje!