lunes, 4 de junio de 2018

Carrión de los Céspedes


Seguimos con la ruta por pueblos de la provincia de Sevilla.

Hoy nos vamos a Carrión de los Céspedes.

Este municipio se encuentra a 36 kilómetros de Sevilla, en el extremo occidental de la comarca del Aljarafe y tiene 2548 habitantes.
Arriba y abajo vemos el Ayuntamiento del municipio que se encuentra en la plaza de la Constitución. 






Nos vamos a la cercana plaza de San Martín que se encuentra presidida por la Iglesia parroquial de San Martín, templo mudéjar en sus orígenes con posteriores reformas, sobretodo tras el terremoto de Lisboa de 1755.
El templo tiene cuatro naves en las que se abren distintas capillas. De reseñar la capilla sacramental, el retablo mayor y la capilla de Nuestra Señora del Rosario.



















Después vemos la estación de ferrocarril construida a comienzos del siglo XX de estilo neomudéjar.






Vamos hacia el camino del cementerio y a medio camino nos encontramos con la Ermita de Nuestra Señora de Consolación, Patrona de la villa. Tras la reconquista la repoblación de la alquería de Carrión se hace ya vinculada a la Santísima Virgen María venerada en la ermita desde el siglo XIII, siendo su primera fábrica una pequeña edificación mudéjar.
El templo, según la costumbre de la Orden de Calatrava, se erigió fuera y a cierta distancia del incipiente núcleo de población. Tuvo gran importancia la intervención de los Marqueses de Carrión.
En el Siglo XVIII fue remodelada, tanto la misma ermita como la Virgen de Consolación para adaptarla a los gustos de la época.

Tras el terremoto de Lisboa de 1755 la ruina de la iglesia parroquial obligó a que las funciones de la institución parroquial se realizaran en la Ermita hasta finalizar la reconstrucción de aquélla en 1758.
Las circunstancias del devenir de la historia han ido cambiando la fisonomía de la Ermita de Consolación. 











Para terminar volvemos a la plaza de la Constitución y vemos un antiguo molino de aceite del siglo XVIII donde tiene su sede actualmente la peña sevillista. 
Al final de esta plaza nos encontramos una pequeña plazuela con mucho encanto llamada plaza del Indiano, su nombre se debe a Joaquín Galeano de Paz, que partió a hacer las Américas en 1742, regresando con notable fortuna económica y prestigio social que aprovechó para dotar de distintas mejoras a la villa.

¡Espero os haya gustado este reportaje!

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