martes, 1 de febrero de 2022

Aracena (1º parte)




Seguimos con la ruta por pueblos de la provincia de Huelva.

Hoy nos vamos a Aracena.
 
Esta localidad se encuentra en la comarca de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Está situada a unos 100 kilómetros de Huelva y tiene 8215 habitantes.
 
Arriba y abajo os enseño el Ayuntamiento de la localidad, obra de estilo regionalista andaluz de principios del siglo XX del arquitecto sevillano Aníbal González Álvarez-Ossorio. Es un edifico de planta triangular con fábrica de piedra y ladrillo.
 
 
 


 

 Una vez que la población de Aracena, que se origina en el recinto amurallado del Castillo, comienza a extenderse hacia el valle, a media ladera se construye en el siglo XVI, la Plaza de la Corredera, hoy en día la Plaza Alta. Fue la Plaza Mayor hasta que en el siglo XIX el centro de la población se desplaza hasta la actual Plaza Marques de Aracena.

Aparecen aquí dos edificios emblemáticos de Aracena: El Cabildo y la Iglesia Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.

Empezamos viendo El Cabildo, construcción del siglo XV. A lo largo de la historia fue utilizado como pósito, cárcel y dependencias del gobierno municipal.

 

 








Presidiendo la plaza Alta y frente al edificio anterior vemos la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura renacentista de la provincia de Huelva. 

Las obras comenzaron a principios del siglo XVI bajo la dirección del arquitecto Diego de Riaño, aunque posteriormente participaron Hernán Ruiz II, Pedro de Silva o Antonio de Figueroa. La  iglesia tiene 3 naves, de igual altura, donde destacan las bóvedas decoradas con casetones y una cúpula de media naranja.

Se han producido numerosas iniciativas desde el siglo XVII para concluir el edificio. Fueron las obras realizadas en torno a 1970 uno de los intentos, y las últimas obras a finales de los años 90, de finalizar tan frustrado proyecto, sin que tampoco se concluyera el templo.

La terminación definitiva del templo se realizó a comienzos del siglo XXI, según proyecto de Hilario, Narciso y José Vázquez.

La mayoría de sus bienes muebles desaparecieron durante la Guerra Civil. En su interior se encuentran Nuestro Padre Jesús Nazareno y el Cristo de la Plaza, imágenes que procesionan durante la Semana Santa con sus respectivas hermandades; además de la talla de San Blas, Patrón de Aracena, en un retablo realizado en mampostería, del siglo XVIII y a Nuestra Señora del Rosario, imagen gloriosa de gran devoción.





















Subimos a la parte más alta del municipio, buscando el Castillo Fortaleza de Aracena.

El castillo fue construido a mediados del siglo XIII y se mantuvo en uso hasta principios del siglo XVI, cuando fue perdiendo su funcionalidad militar. Durante los siglos XVII y XIX fue utilizado, nuevamente, como acuartelamiento de tropas durante el conflicto de la Restauración portuguesa y la ocupación francesa en la Guerra de la Independencia.

La fortaleza de Aracena estaba dividida en patio de armas y alcázar, separados por una muralla donde destacaba la Torre Mayor, fue el origen de la actual Aracena. Las evidencias arqueológicas indican dos grandes momentos de ocupación. La primera etapa corresponde a los siglos X al XI durante los momentos del Califato de Córdoba y del Reino Taifa de Sevilla. La segunda etapa se desarrolla desde el siglo XII hasta mediados del siglo XIII cuando Al-Ándalus, formó parte de los imperios almorávide y almohade. Los trabajos arqueológicos han documentado las viviendas islámicas que existían antes de la construcción del castillo.
 
 
 
 







 
 
Sobre la cima de la montaña que domina la población y junto al Castillo se alza la iglesia más antigua y emblemática de Aracena.  

Vemos la Iglesia Prioral de Nuestra Señora del Mayor Dolor.

Llegamos atravesando un arco-espadaña que se ha convertido en uno de los símbolos de la localidad.

La construcción del templo se inició a finales del siglo XIII, levantándose el presbiterio y los primeros tramos de naves, donde se observan formas arcaicas. Las obras quedaron paralizadas a lo largo del siglo XIV, para reanudarse a principios del siglo XV, prolongándose durante toda esta centuria, en la que se aprecia claramente el influjo de la catedral de Sevilla. La tribuna del coro, la portada de los pies y la del lado norte son ya de un gótico tardío.

La torre mudéjar, situada en la nave del Evangelio, junto a la cabecera, tiene decorado sólo un frente, el cual parece haberse adosado a una construcción anterior. La decoración está concebida siguiendo el modelo de la Giralda, pero con mayor pobreza y tosquedad. 
 
Consta de tres naves de igual altura con coro a los pies y presbiterio poligonal al que se adosa la torre en el lado del Evangelio. El ábside se nos muestra interrumpido por un gran camarín barroco.
 
 
 
 













 
En su interior destacan bóvedas nervadas de esquema estrellado que descansan sobre esbeltos pilares.
 
 En cuanto a las obras de arte, destacar la reja neorrenacentista de hierro forjado, que separa el presbiterio de las naves, realizada en 1927 en el taller toledano de Julio Pascual. El retablo mayor es de estilo neoclásico de principios del siglo XIX, está presidido por la Virgen del Mayor Dolor Coronada, Patrona de Aracena
 
Destacar también otros dos retablos realizados con tablas pictóricas del siglo XVI y recientemente restaurados.

















 
Terminamos esta primera parte del reportaje viendo las vistas desde la cima donde se encuentran el Castillo y la Prioral.










¡Espero os haya gustado este reportaje!




2 comentarios:

  1. Impresionante reportaje, deseando ver la segunda parte

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  2. Que bonita es Aracena,la he visitado también y es un recuerdo imborrable,gran reportaje

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